BENDICE PADRE/MADRE A CADA PERSONA, A LOS OJOS QUE ESTÁN LEYENDO ESTA PÁGINA Y LLENA SU VIDA Y SU CORAZÓN DE BENDICIONES. GRACIAS. AN'ANASHA

TODOS CON NUESTRA MADRE TIERRA Y NUESTROS QUERIDOS HERMANOS

LA TIERRA ESTÁ PARIÉNDOSE A SI MISMA, NOS ESTÁ PIDIENDO AYUDA PARA ALIVIARLA EN ESTOS MOMENTOS QUE NECESITA LIBERAR TANTA ENERGÍA PARA IR RECOLOCANDO SU CUERPO, ....

NUESTROS HERMANOS QUE ESTÁN VIVIENDO LAS CONSECUENCIAS DE ESTAS LIBERACIONES NECESITAN LA LUZ Y EL AMOR: UNOS, PARA ELEVARSE AL LUGAR QUE LES CORRESPONDE, UNA VEZ ABANDONADO SU CUERPO FÍSICO
Y OTROS, PARA ALIVIAR EL DOLOR Y ENCONTRAR EL CONSUELO POR TANTA PERDIDA.


ENVIANDO AMOR, LLENANDO DEL COLOR QUE SINTAMOS EL PLANETA, ENCENDIENDO UNA VELA EN NUESTROS HOGARES, TENIENDO SENTIMIENTOS DE AMOR Y GRATITUD, .... EN FIN, LO QUE CADA UNO SIENTA, PUES TODO ELLO ES MUY VALIOSO EN ESTOS MOMENTOS, PORQUE LA INTENCION ES LO QUE VERDADERAMENTE IMPORTA.



sábado

LA CREACION

Un mandala posee tres partes básicas: el punto central, la irradiación de ese punto y el limite circular exterior.
El dibujo de un mandala actúa directamente sobre la psiquis unificando por su centro y equilibrando por su ámbito; atrae la vista hacia el punto central o bindu, hacia la unidad, hacia lo divino, hacia nuestro propio centro.
En la creación de un mandala se buscan referentes instantáneos que den a la luz los contenidos inconscientes del alma, ya sea para desarrollar nuestras fuerzas, para la autocuración, o para encontrar y generar armonía, paz y equilibrio interior.
La libertad en la creación se extiende a los materiales: piedras, arena, tizas de colores, acuarelas, acrílicos, en maderas, hojas, metales, etc
Durante la creación es imprescindible estar en contacto con nuestro interior y escuchar atentamente la información que de allí nos llega.
Mas allá de las capacidades artísticas que cada uno posea, es cuestión de sinceridad, de aceptación, de crear con las bases puestas en el amor y el bienestar buscado. De esta forma el resultado será un sincero reflejo de nosotros mismos.
El hecho de crear un mandala y observar sus formas y sus colores, es información directa para el creador, se establece una conexión con los aspectos profundos e internos, conscientes o inconscientes, expresando la bellaza, la alegría, inclusos malos momentos, ofreciendo una solución, una ayuda para el entendimiento y la comprensión intuitiva.
Dibujando mandalas, creamos nuestro propio espacio sagrado, dejando fluir las energías de forma libre y natural.
Al observar un mandala buscamos que nos centre, nos armonice, que nos otorgue paz y bienestar, que estimule nuestras ideas y despierte la creatividad, que nos oriente hacia un objetivo constructivo.
La principal regla en la creación de un mandala es dejar fluir.
Dejar fluir la imaginación, la creatividad, las energías, actuar de forma libre e intuitiva.
Es aconsejable que el dibujo no sea ni demasiado grande ni demasiado pequeño, establecer de ante mano cual será del derecho del dibujo y moverse a partir de allí, dibujar, trazar, pintar en el sentido de las agujas del reloj ya que ese es el sentido en el que fluye la energía, es sumamente importante actuar de forma espontánea, sin preconceptos, evitando la excesiva información que condicione el trabajo. Buscar un significado racional a lo que sin duda no lo tiene, puede truncar el valor esencial del mandala.
La creación en sí, conlleva gozo y entusiasmo, si por el contrario despierta desgano y mal humor, no es el momento o el tipo de trabajo indicado. La sensación debe ser agradable. La concentración y el disfrute van de la mano.
Cuando el subconsciente (puesto en marcha en la creación de mandalas) se encuentra en un ritmo de actividad adecuada, en ningún momento la persona se aburre. Basta con que vuelva la mente un poco sobre si misma, para que infinidad de maravillosas sensaciones broten de lo mas profundo.

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